En los últimos años, sobre todo en zonas urbanas, se está desarrollando un nuevo concepto dentro de la jardinería conocido como jardines verticales.
El objetivo de este tipo de jardinería es integrar la vegetación en la arquitectura, creando para ello espacios verdes en determinados lugares de los edificios donde hasta ahora las plantas jugaban un mero papel ornamental.
Paredes que contaban como mucho con algunas macetas, son ajardinadas completamente, cambiando su estética por completo y creando paredes totalmente verdes.
Se han desarrollado varios métodos, aunque todos ellos basados en la misma idea, para llevar a cabo este tipo de jardines.
Actualmente, los jardines verticales tienen un coste de creación muy alto con respecto a un jardín tradicional, por lo que se están implantando mayormente en casas unifamiliares, sedes corporativas y edificios públicos, pero conforme la tecnología desarrollada vaya evolucionando se irán extendiendo cada vez más.
¿QUE ES UN JARDIN VERTICAL?
En primer lugar, para intentar comprender que es un jardín vertical se pueden observar las definiciones que el diccionario de la la Real Academia de la Lengua Española hace de ambas palabras:
Jardín: "Terreno donde se cultivan plantas con fines ornamentales. "
Vertical: "Dicho de una recta o de un plano: Que es perpendicular a otra recta o plano horizontal. "
Teniendo en cuenta ambos conceptos se puede decir que un jardín vertical es una zona donde se cultivan plantas ornamentales en un plano perpendicular al suelo o zona sobre la que se ubican.
A veces, el plano de inclinación puede no ser totalmente perpendicular, pero no por ello deja de ser un jardín vertical. La característica fundamental de los jardines verticales, aparte de su ángulo de inclinación sobre el plano, es que se han construido en una zona donde no es posible el cultivo de plantas de forma natural (donde no hay suelo o un terreno natural).
La jardinería vertical constituye una nueva corriente dentro de la jardinería, que se presenta como una alternativa a los sistemas de ajardinamiento y construcción tradicionales, y que básicamente consiste en el diseño y construcción de superficies ajardinadas en un plano vertical.
Los jardines verticales adornan, refrescan el ambiente y regulan el efecto térmico del clima sobre los muros para ahorrar hasta un 20% de la energía necesaria para calentar o enfriar un edificio. Por eso la utilidad de las fachadas vegetales, la versión vertical de las zonas verdes, va más allá del efecto estético y embellecedor que aportan a simple vista.
Los muros verticales apenas precisan mantenimiento porque funcionan con el principio hidropónico, el gasto de agua es mínimo, puesto que el agua sobrante vuelve a ser recogida y se utiliza para posteriores riegos mediante circuito cerrado, el único mantenimiento necesario es una revisión periódica de las instalaciones, así como eventuales podas.
Jardinería ecológica, jardinería sostenible y xerojardinería son distintas maneras de gestionar las zonas verdes y que en las últimas décadas están tomando cada vez más notoriedad. A ello ha contribuido sin duda la concienciación por parte de la sociedad de que las zonas verdes son algo necesario, sobre todo en la ciudad, y que su existencia no es meramente ornamental sino algo que contribuye al bienestar de la comunidad.
Actualmente, y a la par que se desarrollan avances en el estudio de nuevas técnicas en jardinería, se llevan a cabo estudios en agricultura con sorprendentes resultados y que quizás próximamente, como ha ocurrido en otras ocasiones, se puedan aplicar en la jardinería.
Uno de éstos últimos y sorprendentes avances, todavía en desarrollo, consiste en usar las Nuevas Tecnologías de Inteligencia Artificial a la aplicación de herbicidas. Para explicarlo rápida y escuetamente se trata de un sistema compuesto por un cámara (de visión computerizada) que se instala en el tractor y un software que gestiona las imágenes y decide el lugar donde aplicar herbicida, tras haber detectado las malas hierbas a destruir; es decir que la cámara y el ordenador que llevan acoplados el tractor distinguen las malas hierbas, no deseadas, de la planta que se cultiva y aplica herbicida solo a las primeras. Ello supone un ahorro del 80% en herbicidas y una importante disminución de la contaminación ambiental.
El sistema ha sido diseñado y se está perfeccionando por el Departamento de Ingeniería del Software e Inteligencia Artificial de la Facultad de Informática de la Universidad Complutense de Madrid. A esta nueva forma de gestionar los cultivos agrícolas se llama Agricultura de Precisión, y consiste en usar las nuevas tecnologías para efectuar las intervenciones correctas, en el momento adecuado y en el lugar preciso.
Satélites espaciales, ordenadores, GPS, cámaras computerizadas y tractores que cada vez se parecen más a una nave espacial son las nuevas herramientas de los agricultores.
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